Cuando nos reunimos en la curva de Ereaga , esta vez , algo más tarde que de costumbre, no estábamos seguros de cuántos estaríamos. Todo el mundo estaba algo descentrado por sus «cosas» y además , porque el parte no indicaba buenas perspectivas.
Muy poco mar y además de dirección Este, indicaba que Sopelana casi seguro estaría plato. Hasta la víspera, el cambio de orientación del mar estaba previsto a media mañana , acompañado de una subida rápida del tamaño de las olas.
Sin embargo, parecía se iba a retrasar casi 24 h o al menos hasta última hora de la tarde.
A la hora concertada, partimos dirección oeste cuatro coches casi completos, alguno con sobrecarga infantil.
Durante el camino y como siempre , el washap funcionaba a tope para ver cuál sería la primera parada, el primer spot o el lugar donde comeríamos. Teníamos siempre la opción de la paella en el Pájaro amarillo pero las olas……
Visto Liencres y tras hablar con Eduardo Luca que nos esperaba en Gerra, no lo dudamos y nos desplazamos hasta allá.
Un baño con diferentes «picos» y con olas de algo de menos de medio metro en alguno de ellos y hasta de un metro en el otro, era una situación ideal para los diferentes niveles de surf (ya que finalemnte acudieron casi 10 pequeños). Viento sur en un comienzo y sin viento más tarde , provocaba que las olas tuvieran buena forma y el mar estuviera glassy.
El grupo se había ido completando, ya que por motivos logísticos de cada coche, había habido diferentes horarios y nos concentramos de nuevo más tarde en el chiringuito de la playa.
La paella como puede apreciarse fue fantástica y abundante, además de regada por el vino que había llevado Javier de Busturia, por ser su cumpleaños.
A los postres y tras felicitar a Javi, hubo que recordar a varios miembros del Club que El Pasillo es un Club de tablón y surf clásico, no de padle surf o tabla corta. Seguro han tomado buena nota al respecto …… esperemos.
Durante el aperitivo, la comida y todavía cuando tomábamos el café, pudimos apreciar justo enfrente de nuestra mesa, un «pico» de derechas e izquierdas muy tablonero casi perfecto.
Esto provocó que después de comer con esas maravillosas vistas de la playa de Oyambre y creo que debido también al bebercio, algunos decidimos quitarnos los efluvios del alcohol en el agua.
Visto y no visto. El «pico» que habíamos estado disfrutando desde el chiringuito desapareció de repente y los más torpes nos volvimos un poco locos en ese segundo baño. Otros sí lo aprovecharon mejor.
Después, regreso a casa con el mejor sabor de boca que podía habernos dejado esta salida.
Hasta otra.
El Presi.

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