
No pensaba escribir sobre nuestra última excursión pero reconozco que sigo teniendo ese gusanillo de un buen recuerdo en la playa después de aquello.
Y no porque cogiéramos las mejores olas ese día, ni mucho menos.
De hecho , quedamos a las ocho de la mañana como es costumbre, salimos de la curva de Ereaga tres cuartos de hora más tarde y anduvimos por la costa buscando spots donde meternos.
Como las previsiones eran que saltaría el nordeste suave y el mar parecía venir muy del Norte, aunque creo erramos en ese punto y fue del Oeste , la cosa no era tan fácil. En realidad el mar venía medio cruzado y las opciones se iban reduciendo.
Al final , el baño fue un baño sin más. Un metro que para algunos resultó más divertido que para otros, pero finalmente un baño con muy buen talante.
Esta vez y para no perder la costumbre , que últimamente no prodigamos mucho, Pablo y Carlos vinieron con sus clásicos y sus respectivos copilotos (Iñigo Vilas y Mikel). Para aquellos que no tienen un clásico, lógicamente esto es una pérdida de tiempo porque perdieron media hora de baño (lo que se tarda de más, viajando en ellos). Pero eso es porque no saben lo que es viajar en un clásico y más aún, viajar en clásico para ir a hacer surf.
Es lo mismo que si uno va a hacer surf, sólo, con las mejores olas o sale a buscar olas para hacer surf con amigos.
Ya sé que ahora todos estaréis pensando que ya conocéis vuestra opción, es decir, la de las olas buenas. Pero la verdad , es que eso lo estáis buscando todos los días y siempre encontrarás días mejores.
Por eso, es tan divertido viajar con los amigos para surfear. Porque además de surfear , estás con ellos y compartes la experiencia y el momento. Y por supuesto, la comida.
En este caso, verdinas con nécora servidas de manera majestuosa , seguidas de un par de platos magníficos de codillo y hojaldre relleno de algún manjar (preguntar a Pitor que no lo recuerdo) para terminar con un buen postre. Un sitio esplendido donde hablamos de surf y de banalidades pero sobre todo, de todo, sin portar de qué.
Como siempre, nos comprometimos a organizar más excursiones que en ello estamos (además del Tableru) y nos volvimos a casa temprano. Tan temprano que algunos decidieron darse otro baño en Sope. Como casualidad el coche en el que yo viajaba era el más animado en ese sentido y durante el regreso, tanto Pedro , como Ignacio Pérez me pusieron la cabeza como un bombo, también yo me decidí a darme un segundo baño.
Según ellos muy buen baño. Yo sigo quedándome con el primero (y eso que el tablón me duró sólo tres olas antes de romperse y tener que salir del agua).
Hasta la próxima.
El Presi
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